El hijo de la anciana golpeada: “Yo no tengo espíritu de venganza, pero sí de justicia”

odo comenzó cuando mi sobrina la fue a visitar, le quiso dar un beso, y ella se atajó la cara como si pensara que le iba a pegar.”

El relato pertenece al reconocido periodista Gerardo Blanco que, más allá de los hitos en su extensa carrera, desde hace varios años es sinónimo del programa Patagonia y destinos.

Pero, lejos de conversar sobre una situación grata vinculada al turismo y los paisajes patagónicos como podría imaginarse dado su perfil profesional, esta vez Blanco habla de una pesadilla que trascocó la tranquilidad familiar.

Ese “ella se atajó la cara”, mencionado en el primer párrafo, hace referencia a Zulma, la mamá del conductor televisivo.

La mujer de cien años vivió un calvario que no se sabe bien por cuánto tiempo se extendió, ya que ella se vio imposibilitada de contarlo dado su estado –que es bueno, pero con los inconvenientes típicos de la edad–.

La persona que se encargaba del cuidado de Zulma de lunes a viernes, María Laura Chodilef, la golpeaba, de ahí el temor de la anciana cuando alguien se le acercaba y el acto reflejo que tuvo con su nieta.

La otra cuidadora, que estaba con la anciana los fines de semana, les comentó a los familiares que con ella también había actuado de un modo similar: “Cada vez que me acerco, es como si se atajara”, les había dicho.

“Mi madre se puede valer para ciertas cosas, pero ve de un solo ojo, tiene demencia senil, y por eso no fue capaz de decirnos lo que le estaba pasando; no supo expresarlo”, señala Gerardo Blanco.

Pero ante aquella actitud de Zulma con la nieta, las alarmas se encendieron.

“Empezamos a sospechar que algo raro sucedía”, expresa el periodista.

Para ese momento, ya habían notado que Zulma presentaba algunas lastimaduras. “Habíamos visto que tenía lesionada la pierna, que era donde María Laura más le pegaba, pero cuando le consultábamos nos decía que mi mamá se rascaba y, al tener la piel muy fina, se lastimaba”, apunta el conductor.

“Pusimos la cámara de seguridad y descubrimos que era ella quien la dañaba. Cuando vimos el video, observamos que la pateaba mucho en ese lugar, y es más, casi al mismo instante en que lo hacía, la llamó a mi hermana para decirle que otra vez se había lesionado la pierna…”, expresa Gerardo, con dolor.

“Las imágenes son elocuentes. Cuando las vimos, la desafectamos inmediatamente, y al otro día hicimos la denuncia penal”, cuenta.

El periodista informa que el hecho -que a partir de la difusión reciente de las imágenes captadas por la cámara de vigilancia trascendió los límites de Bariloche e impactó a la sociedad argentina en general- ocurrió hace un par de meses, y señala que María Laura Chodilef había sido contratada aproximadamente un año antes.

“Hasta ese momento, la relación era muy buena; nunca sospechamos nada, y, para nosotros, era bastante eficiente”, dice el hombre.(elcordillerano)

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