La eliminación de los aranceles para importar teléfonos celulares no se reflejará, al menos por ahora, en una baja concreta de precios para los consumidores argentinos. A contramano de las expectativas oficiales, los valores en las tiendas siguen siendo hasta el doble que en Estados Unidos y alrededor de un 60% más altos que en Chile, según datos del mercado.
La promesa del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, de que la medida traería “mejores precios para todos” choca con una realidad marcada por costos estructurales que van mucho más allá del arancel aduanero.
Por qué la quita de aranceles no se siente en el precio final
Vendedores y distribuidores coinciden en que el impacto de la medida es limitado. La explicación está en una combinación de factores: tipo de cambio, impuestos internos, cargas logísticas, costos financieros y un esquema de distribución que encarece el producto antes de llegar a la vidriera.
Desde el sector aseguran que el arancel eliminado era solo una parte del precio final y que su desaparición no alcanza para modificar de manera sustancial el valor que paga el consumidor.
Las tiendas ya habían ajustado precios antes del anuncio
Según publicó Clarín, los distribuidores oficiales explicaron que no habrá nuevas rebajas porque los precios ya se habían corregido de forma anticipada. La estrategia fue absorber la quita del impuesto antes de que entrara en vigencia, previendo un menor costo de reposición.
Voceros de MacStation, distribuidor autorizado de Apple en la Argentina, señalaron que la eliminación del arancel ya fue contemplada al momento de fijar los valores de lanzamiento del iPhone 17 y del resto de la línea. Por ese motivo, descartaron nuevas reducciones en el corto plazo.